Parece mentira que estemos aquí, y no allí donde comenzaban nuestras esperanzas. Y ahora creo que nos salvamos de una buena caída, que me salvé de acabar con otra herida. Sin embargo, sé que no huí, tan solo dije adiós a ese punto y aparte del cuál no acababa de hallarle el sentido, porque nunca lo tuvo. Y es que es eso, así de simple, y me ha costado tiempo darme cuenta de que nada de lo que teníamos, o tratábamos de conseguir, tenía el mero sentido como para decir "BRAVO".
Quizás llegué a ser cobarde por abandonar una partida que podía conmigo, de una lucha entre iguales y sin vencedores. Tan solo se trató de unos sueños, de esos que tienes antes de dormirte cuando todavía estás despierto. Y luego amaneces con otra marca sin fecha de caducidad.
Seguiste por algo que creías que te importaba, y así fue, pero no siempre las cosas de dos son recíprocas. Los pensamientos los mueve la pura imaginación de esos sueños, o deseos tal vez.
Y un día, y sin darte cuenta, el borrador comienza por los negativos. Y te das cuenta de que hay partidas que no siempre se ganan, de que siempre se acaba perdiendo algo por el camino, y de que luego tan solo pasa a recuerdo. Todavía puede guardar su importancia, porque la tuvo, pero hoy día nadie vive del pasado. La llamada en espera del futuro reserva nuevas sorpresas con otras importancias, nuevas esperanzas y nuevos destinos ajenos a esta realidad a la que solemos referirnos como "PRESENTE".
No hay comentarios:
Publicar un comentario