Me comentan que has cambiado. Que dejaste de coincidir con las mismas opiniones de siempre. Y que te dejaste llevar por esta nueva vida, acompañado con un poco de libertad acondicionada.
Pero también oí que empezabas a cerrar los ojos con nuevos labios. Que mirabas a otra parte cuando escuchabas su voz. Y que recordabas el pasado como si doliese el no retroceder, ocultando las ansias de volver hacia atrás y corregir errores mal intencionados.
Y ya no nos quedan mas solucionarios, ni direcciones entre estas paginas amarillas, a modo de reencuentro. Porque he de decirte que a mi también me pasa lo mismo. Que echo de menos tanto o mas que tu el no poder buscar tus mensajes en el móvil, ni poder hallar reposo entre la misma colcha que un día nos arropó. Pero así son las cosas, y ni por mucho que nos empeñemos van a cambiar lo mas mínimo por un simple capricho entre dos idiotas que juegan a hacerse daño. Dos ciegos que se empeñan en correr sin importar las futuras heridas que se hagan. Y esos somos tu y yo. Perdidos en este mar que nos obliga a hundirnos, a quedarnos anclados con los pensamientos. Pero debemos aprender a cortar las cadenas que nos atrapan, y seguir nadando hasta encontrar tierra y por fin hallar la paz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario