Guardo más resacas que silencios entre estas paredes. Y es que veo que las palabras se quedaron más lejos de lo que esperaba imaginar.
Curioso que piense todavía en aquellas frases que me susurrabas al oído cuando comenzaba a ignorarte. Pero es que es de idiotas que me concentre en ese pasado que ya se ha quedado tan atrás, y que encima no me deje ver lo posible convirtiéndolo en algo inalcanzable.
Supongo entonces que ahora tan solo queda esperar. Me refiero a esperar a que llegue ese dichoso final que me da tanto dolor de cabeza. Y decir adiós ya de una puñetera vez a ese sin sentido que nunca tuvo las narices de decir "hola" y a la cara.
Para que luego digan que soy yo la complicada, cuando los que me complican la vida son ellos, o él.
No sé. Quien sabe. Yo ya dejé de soñar entre almohadas y cojines, para estudiar un poquito más este mundo. De darme cuenta de que solo los fuertes sobreviven en este juego de obstáculos. Que más que un juego parece un asesinato a mano armada de esperanzas mal hechas, y que, por mucho que intente ignorarlo, todos sabemos que al final la realidad acaba con todo.
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