Creo que no pido mucho si sólo quiero que me quieran un poco. Y sé que a veces no soy fácil de llevar, que tengo mis manías, mis locuras y mis indiferencias cuando quiero que me dejen sola, pero como todo el mundo al fin y al cabo ¿no? Sin embargo, si un pequeño y diminuto deseo se traduce como un baile inapropiado...
Me da pena ver que el mundo está cambiando, o que ya lo ha hecho y no me he dado cuenta. Y puede que yo sea la que todavía intenta adaptarse y se queda ahí, como si todo dependiera de la prueba final (y en ese tipo de examen no sirven de nada las chuletas). Así que intentaré apañármelas para no acabar entre los escombros de una humanidad que ya no existe. Habrá que acostumbrarse a lo "mundano" y dejar a un lado todo aquello que pueda llevarme a lo inexplicable, por llamarlo de alguna forma, porque tampoco tiene nombre.
"Acción-Reacción", y si algo duele siempre está el botiquín de emergencias debajo de la almohada. Otra tarde a solas, y a la mañana siguiente: los problemas a un lado, hay que mantener las apariencias.
Aun así... Creo que siempre tiene que darse un límite. Para todo. Las personas no podemos contener tanta mierda dentro. No siempre tenemos que estar haciendo caso a esa vocecilla que nos recuerda constantemente que no pueden vernos débiles. Para que luego tengamos que estar escuchando lo de que "hay que ser uno mismo". Pero ¿cómo vamos a ser nosotros mismos si ni tan siquiera el mundo sabe lo que quiere? NO HAY UN PUNTO MEDIO. Si eres tú mismo "te crees demasiado" y si eres como el resto "no tienes personalidad".
El problema es que sólo puedo ser yo misma cuando estoy debajo de esa almohada. Y no es triste, es bonito, incluso podría decir que es hasta divertido, porque estoy conmigo misma y no hace falta que me mienta.
No intento dar lecciones de moralidad a nadie, tampoco me creo quien para estar reprochando cosas que igual no tienen ni hasta el más mínimo sentido. Simplemente es una opinión.
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