Mandaría a todo el mundo a la mierda ahora mismo,y quedarme solo con los cuatro gatos que me importan.
Que me largué de aquí, desaparecí una breve temporada, y que me he dado cuenta de que las cosas buenas no duran eternamente, que las personas cambian y que siempre aparece algo nuevo a lo que merece dedicarle tu tiempo.
Aquí viví cosas muy buenas que no cambiaría por nada, ni aunque me regalasen el gordo del año, y nunca mejor dicho. Pero cada uno acaba descubriendo su propio camino, y aunque intentemos salvaguardar las distancias, las despedidas están, aunque escondidas, en la próxima esquina. Y todo vuelve a "la normalidad" de lo real. Por lo tanto, y meditándolo mucho, voy a seguir adelante por mi propio camino.
Recuerdo que un amigo me dijo que no volvería a ir detrás de la gente, que si el destino lo quería así, que él no removería más la cuchara. No sé si será el destino o qué, pero creo que tenía razón. "Cada loco con su tema" supongo, y no hay más que hablar.
Hemos crecido, y algunos todavía nos encontramos en esa etapa de asimilarlo, pero en algún momento debemos de abrir los ojos, alzar la mirada y darnos cuenta de que ya salimos de aquella dirección, "la segunda estrella a la derecha, todo recto y hasta el país de Nunca Jamás". Decir "adiós" y hasta el próximo reencuentro, porque siempre fue bonito mientras duró. Y eso... no lo olvidaré nunca.
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